

Pediatra. Hospital Santos Reyes de Aranda de Duero
Las playas en verano son probablemente uno de los destinos favoritos de niños y padres pero éstas van acompañadas de un peligroso enemigo: el sol. Aunque la piel bronceada en un signo de buena imagen social, la realidad es que el bronceado es la reacción de la piel frente a la agresión del sol.
Hoy por hoy la radiación solar es el cancerígeno más conocido, siendo su poder cancerígeno superior incluso al del tabaco. Se sabe que aquellos niños con más de 3 quemaduras solares en la infancia tienen 10 veces más riesgo de padecer melanoma en el futuro y que una correcta fotoprotección desde la infancia prevendría hasta el 80% de los cánceres de piel.
¿Qué tipo de radiación existe y qué daño produce?
La radiación procedente del sol está formada principalmente por radiación infrarroja, radiación visible (la luz) y la radiación ultravioleta (UV), siendo esta última la más peligrosa. La radiación ultravioleta se divide a su vez en tres tipos:
- UVC: es sin duda la más peligrosa pero afortunadamente es absorbida por el ozono y el oxígeno evitando que llegue a la tierra.
- UVB: es la responsable de ponernos rojos y quemarnos cuando nos exponemos al sol y tiene alta capacidad de producir cáncer en la piel.
- UVA: es la responsable del bronceado de la piel. Aunque es la menos nociva, también contribuye al envejecimiento prematuro, manchas y cáncer de piel.
¿Qué significa el índice UV Solar?
El índice UV Solar representa la predicción de máxima radiación UV dañina para la piel que incidirá en un lugar al mediodía solar. Los valores van de cero hacia arriba, a mayor valor, mayor radiación UV y mayor probabilidad de daño para la piel y los ojos y menor tiempo en provocarlo. Este valor se puede consultar junto a la predicción del tiempo en la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). En Europa no suele ser superior a 8, aunque en las playas puede superarse.
Se subdivide en:
1 - 3 exposición baja
4 - 6 exposición intermedia
7 - 9 exposición alta
≥ 10 exposición extrema
¿Qué tipo de fotoprotectores existen?
Los dos tipos de fotoprotectores principales son:
Filtros físicos, inorgánicos o minerales
Se quedan en la superficie de la piel y no se absorben. Actúan a modo de pantalla reflejando los rayos del sol evitando su penetración en la piel. Al no absorberse no producen irritación siendo ideales para pieles más sensibles como la de los más pequeños o aquellos con dermatitis atópica. Como desventaja son más blancas, pastosas y dan efecto máscara, además de necesitar aplicaciones más frecuentes.
Filtros químicos u orgánicos
Penetran en la piel y actúan absorbiendo la radiación y transformándola en una más inocua para la piel. Por absorberse tienen mayor riesgo de producir reacción en la piel aunque existen fórmulas con elevada tolerancia para pieles sensibles.
Actualmente muchas fórmulas pediátricas son mixtas combinando filtros físicos y químicos. La gran mayoría de los fotoprotectores no especifican el tipo de filtro que utilizan, por lo que deberemos preguntar al farmacéutico o bien fijarnos en el etiquetado, ya que sustancias como el óxido de zinc, el dióxido de titanio o la mica son utilizados en los filtros físicos y el ácido para-amino-benzoico, el ácido cinámico, el ácido sulfónico, el alcanfor, la benzofenona o el dibenzoilmetano en filtros químicos.
Qué es el factor de protección solar (FPS)
El FPS es en número que indica cuál es el múltiplo de tiempo al que se puede exponer la piel protegida para conseguir la misma rojez o quemadura que se obtendría si no se hubiera aplicado ninguna protección.
Por ejemplo: si una persona puede exponerse al sol 5 minutos sin tener enrojecimiento ni quemaduras, un FPS 30 utilizado adecuadamente le protegería del sol durante 150 minutos (5 x 30).
Hoy en día el máximo FPS es 50+. El FPS solo hace referencia a los rayos UVB, por lo que deberemos fijarnos que en el fotoprotector esté indicada también la protección frente a rayos UVA. Esto se indica generalmente con un símbolo circular dentro del cual está escrito UVA. Otros métodos de indicar capacidad de filtro UVA son PPI, PPD y PA++
¿Puedo utilizar cremas del año pasado?
La fecha de caducidad viene en el envase, siendo referencia si no lo hemos abierto. En cambio, si el envase está abierto, deberemos fijarnos en un símbolo que asemeja un tarro con la tapa abierta con el número de meses que podremos tener el envase abierto. Deben guardarse bien cerrados y en un lugar seco sin exponerse al sol. A pesar de esto, si hay cambios del aspecto, color o mal olor, no deberemos utilizarlos.
¿La ropa protege del sol?
Es importante saber que la ropa no es una barrera total ante los rayos del sol y no todas las prendas de ropa protegen igual. La protección de la ropa se mide en unidades UPF. Las prendas de tejido apretado y gruesas de lana o poliéster son las que mejor protegen. En cambio las camisetas de algodón protegen 12 UPF (menos que un fotoprotector de 15 FPS) y si están mojadas no llegan a 8 UPF. Las prendas húmedas, los colores claros y la ropa vieja pierden poder de protección.
¿Cómo puedo proteger a mi hijo de los efectos deletéreos del sol?
Los menores de 6 meses no deben exponerse al sol ni se recomienda el uso de fotoprotectores debido a la inmadurez de su piel.
Los menores de 3 años tampoco deben exponerse al sol. La sombra y el uso de ropa adecuada y sombreros de ala ancha que protegen ojos, cara y cuello son la mejor forma de protección. Se debe evitar la exposición especialmente en horas de máxima radiación, de 12 a 16 horas. Es importante aplicar el fotoprotector de alto FPS en cantidad generosa sobre la piel seca 15-30 minutos antes de la exposición solar, incluso los días nublados, ya que los rayos UV pueden filtrarse. Repetir la aplicación cada 2 horas, tras hacer ejercicio, si se ha sudado mucho o después de darse un baño, aunque figure en la etiqueta que son resistentes al agua. Importante no olvidarse de zonas especialmente sensibles como son la cara, el cuello, las orejas, los hombros, las manos o los empeines. Los labios deben protegerse con protector labial.
