

El herpes zóster es una enfermedad producida por el virus varicela zóster. Se trata del mismo virus que causa la varicela en la infancia. Tras el padecimiento, generalmente sin complicaciones, el virus se queda alojado en las raíces nerviosas para reactivarse meses o años más tarde causando lo que se conoce como herpes zóster.
La clínica del herpes zóster consiste en un dolor ardiente seguido de la aparición de pequeñas manchas rojas en la piel que más tarde se convierten en vesículas (pequeñas ampollas llenas de contenido líquido) y que se distribuyen como una cinta, generalmente en una zona concreta de un solo lado del cuerpo. Aparecen principalmente en el tronco, pero también puede ocurrir en la zona de la cabeza. La erupción es también conocida popularmente como “culebrilla”. Una vez que la erupción ha sanado puede quedar dolor del nervio, lo que se conoce como neuralgia posherpética, en la región de la piel previamente afectada, que puede persistir durante varios meses o años.
En muy raras ocasiones el herpes zóster puede causar una enfermedad diseminada grave con riesgo de muerte, principalmente en personas con inmunosupresión.

¿Es contagioso el herpes zóster?
Cualquier persona que haya tenido varicela puede desarrollar herpes zóster. La enfermedad puede aparecer a cualquier edad, siendo más frecuente a partir de los 50 años. Además, la probabilidad de desarrollar herpes zóster aumenta en personas con inmunosupresión o estrés.
El herpes zóster generalmente solo ocurre una vez, pero ocasionalmente puede repetirse.
No se adquiere por contacto con alguien con varicela o con herpes zóster. Pero las vesículas contienen el virus varicela zóster y, por tanto, son infecciosas. Las personas que aún no han padecido varicela o que no han sido vacunadas pueden infectarse si entran en contacto con las vesículas del herpes zóster, en cuyo caso desarrollarían una varicela.
Para prevenir la transmisión a personas con inmunosupresión, las vesículas del herpes zóster deben cubrirse con cuidado hasta que formen una costra, generalmente entre 7 y 10 días.
¿Cómo se previene el herpes zóster?
En España hay disponible una vacuna frente a herpes zóster inactivada. Es una vacuna producida por técnicas de recombinación de ADN que contiene la glicoproteína E del virus varicela zoster y un adyuvante. La pauta de vacunación consiste en dos dosis con un intervalo entre 2 y 6 meses entre dosis, que se administran por vía intramuscular. Esta vacuna se puede administrar en personas con inmunosupresión.
¿A quién se recomienda la vacunación frente a herpes zóster?
La vacunación se recomienda a personas de 65 años y a personas a partir de los 18 años que tienen un alto riesgo de padecer herpes zóster, por presentar las siguientes condiciones:
· Trasplante de progenitores hematopoyéticos.
· Trasplante de órgano sólido.
· Tratamiento con fármacos anti-JAK.
· Infección por VIH.
· Hemopatías malignas.
· Tumores sólidos en tratamiento
con quimioterapia.
· Antecedente de dos o más episodios
de herpes zóster.
Además, se podrán captar progresivamente cohortes entre 66 y 80 años comenzando por la población que cumple 80 años.
¿Cómo se administra la vacuna y cuántas dosis son?
La pauta de vacunación consiste en dos dosis, que se administran por vía intramuscular, con intervalo entre 2 y 6 meses entre las dosis.
Si han pasado más de 6 meses desde la primera dosis, no es necesario reiniciar la pauta de vacunación y la segunda dosis debe administrarse cuanto antes.
Pero si la segunda dosis de vacuna se administra antes del mes tras la primera dosis, puede que no se haya generado una adecuada protección, por lo que se recomienda la administración de otra dosis a partir de los 2 meses de la última dosis administrada. No obstante, en situaciones de inmunosupresión en las que interese una protección precoz el intervalo puede acortarse a un mes.
¿Es necesaria una dosis de recuerdo?
Hasta el momento, no se dispone de información sobre la necesidad de una dosis de recuerdo.
Los datos de los estudios sobre la respuesta inmune tras la vacunación muestran que los títulos de anticuerpos están muy por encima de los títulos antes de la vacunación hasta los 10 años tras la pauta completa.
¿Es segura la vacuna frente a herpes zóster?
La vacuna frente a herpes zóster tiene un buen perfil de seguridad y es bien tolerada tanto en personas sanas como con inmunosupresión. Las reacciones adversas más frecuentes observadas son dolor en el lugar de la inyección, enrojecimiento e hinchazón, que se resuelven en 2-3 días. Como reacciones generales la vacuna puede causar dolores musculares, cansancio, dolor de cabeza, fiebre, escalofríos y/o síntomas gastrointestinales que pueden durar 1-2 días. No se han detectado efectos adversos graves. La frecuencia de aparición de reacciones locales no es mayor al administrar la segunda dosis.
Si tengo una reacción adversa después de la primera dosis ¿debo ponerme la segunda dosis?
El haber presentado efectos adversos después de la primera dosis no es indicativo de que vaya a tener la misma reacción después la segunda dosis. Por ello debe ponerse la segunda dosis incluso si la primera dosis le produjo una reacción local o sistémica (fiebre, por ejemplo). Completar la pauta de vacunación es necesario para conseguir una protección adecuada y duradera.
Sólo en casos de producirse una reacción alérgica grave (anafilaxia) tras la primera dosis, estaría contraindicada la administración de una segunda vacuna.
¿Qué contraindicaciones tiene la vacuna frente a herpes zóster?
La vacuna frente a herpes zóster está contraindicada en personas que hayan presentado reacciones adversas graves a alguno de los componentes contenidos en la vacuna o en caso de una reacción alérgica tras una dosis previa de la vacuna.
Al igual que con el resto de vacunas, la vacunación debe posponerse en caso de enfermedad aguda y grave con fiebre.
No se dispone de datos en mujeres embarazadas.