

Coach, experta en Coaching Cuántico y en Inteligencia Emocional. Directora de la Escuela de Liderazgo y Bienestar Emocional.
juliademiguel.com
Hace unas semanas, en las marquesinas de los autobuses, seguro que pudisteis ver este eslogan. Era de una conocida marca de ropa, presentando la temporada de primavera. Y a mí me encantó, porque ciertamente, no es nuestra aptitud, sino nuestra actitud, lo que marca tu grandeza. Pues implica encontrar esa forma no sólo de vestir (es mucho más profundo), sino de comportarte, de actuar, es encontrar tu versión más favorecedora, más auténtica. Lo que hace que vivas con tu mejor look, no depende sólo de la forma (la ropa que llevas, los complementos, si vas con las últimas tendencias de moda o con un estilo concreto), tu mejor look siempre va a depender de algo mucho más intangible, que no se ve, de tu ONDA.
Y la ONDA que lleves, tiene mucho que ver con eso, con tu ACTITUD.
ACTITUD: etimológicamente, actitud es “la postura o comportamiento que se adopta al actuar”.
Y para simplificar, podemos decir que hay dos formas de actuar: una de ellas es el estado de necesidad, de supervivencia. La otra forma es el estado de coherencia.
Cuando nuestra actitud es de necesidad y supervivencia actuamos centrados en el resultado. No nos importan los detalles, no nos importa lo que sucede alrededor, ni nos importan los demás, nos importa solucionar lo que está pasando, porque de ello depende nuestra supervivencia. Y cuando realmente estamos ante una amenaza real, porque nuestra vida está en peligro, actuar atacando o huyendo, es lo más coherente. Centrar mis acciones en el objetivo: salvar mi vida, es totalmente coherente.
El problema está cuando esta actitud marca nuestro día a día y todas las decisiones y acciones que tomamos, las llevamos a cabo desde esta actitud de necesidad y supervivencia.
Si somos realistas, hay muy pocas ocasiones en nuestro día a día en las que estemos jugándonos la vida, pero vivimos y actuamos como si así fuera. Y esto sucede porque tenemos instalado de serie como seres humanos, un procesador lineal cuya marca personal es la supervivencia y está perfecto, porque gracias a él, hemos llegado a sobrevivir como especie y estamos aquí. Este procesador es el encargado de percibir e interpretar lo que nos sucede en el día a día. Y como hemos dicho, su percepción es de supervivencia, es decir, todo lo que nos sucede lo interpreta desde ahí: estado de alerta, o ataco o huyo. O soy culpable de lo que pasa o lo son los demás. O ellos o yo…
Desde este procesador, no me importa lo que siento, no me doy espacio, no puedo elegir, sólo actuar para lograr el resultado que yo creo que tiene que ser, para sentirme “a salvo”. Niego la realidad, la rechazo, niego lo que siento, porque sólo me importa conseguir y vivir como yo creo que tendría que ser la vida. Vivo en base a ideales, creencias, conciencia social…estoy fuera de la realidad: una pareja debería de ser…mis hijos tendrían que ser y comportarse como yo creo que debe de ser, mi trabajo debería de ser, mis compañeros/as tendrían que comportarse, un familia tiene que ser así…y sino, trato de manipularlos/as o me manipulo para que las cosas sean como mi procesador lineal (de supervivencia) cree que tiene que ser.
¿Y todo esto por qué? Porque necesito que la realidad sea como yo creo que debe de ser, según mis ideales, creencias, para yo sentirme bien, tranquila, en paz. Todo lo hacemos para esto.
Pero esos estados de tranquilidad, armonía, paz, jamás te los va a dar nada externo. Nunca vas a alcanzar esos estados, si vives desde tu procesador lineal, porque su esencia es la supervivencia. Y para sobrevivir es lógico que nuestros estados sean de alerta. De ahí que vivamos tan estresados, ansiosos, que nada nos llene, que seamos adictos a la adrenalina y estemos enchufados a la acción constante. Buscamos sentirnos vivos, llenar ese vacío que jamás llenaremos con actitudes de procesador lineal, de supervivencia.
Pero ATENCIÓN, aquí viene la buena noticia: Hay otra forma de vivir.
Desde nuestro procesador cuántico. Una forma de percibir nuestra realidad mucho más coherente. El procesador cuántico no rechaza la realidad, no la niega. La acoge, la siente. Lo más importante para este procesador no es el resultado, es lo que está sintiendo. Porque lo que sentimos, lo que llamamos emociones, es energía con información. El procesador cuántico sabe que el miedo, la rabia, la culpa, la frustración, no son emociones malas o negativas. Son incómodas, eso sí. Pero también sabe que si no reaccionamos a lo que sentimos y nos damos espacio, esa información la va a descodificar nuestro procesador y nos va a permitir ver lo que está sucediendo con detalle. Nos va a dar mucha más información acerca de mí y del otro y entonces sí, podrá tomar decisiones mucho más alineadas con la realidad, coherentes, armónicas. Desde aquí no hay supervivencia ni necesidad, hay AMOR hacia mí y hacia los demás.
¿Te gustaría dar al ON de tu procesador cuántico y vivir con tu mejor LOOK?
Aquí van los pasos a seguir, para comenzar (que esto en un entrenamiento y cuanto más entrene… más se integra este procesador cuántico en ti)
1. Ten claro que lo primero que se va a activar en tu procesador lineal. Lleva contigo toda la vida y está perfecto que se active. Esa reactividad es tu instinto primario, se va a encender. No lo rechaces, ahora sabes qué sentido tiene en tu vida.
2. ¿Cómo se apaga el procesador lineal? Activando nuestro observador cuántico: la CONSCIENCIA. Que es espacio, silencio. Apagamos el procesador lineal observando nuestros pensamientos (generados por el procesador lineal) y metiendo shhhhh, SILENCIO, ESPACIO.
3. Atiendo lo que estoy SINTIENDO. Si mi foco y atención están en lo que siento, no puede estar en lo que pienso. Que lo más importante siempre sea tu SENTIR. Desde ahí ya no somos reactivos, dejamos de enviar bombas a los demás o a nosotros mismos…Acuérdate, en estados de supervivencia no me importa el otro, sólo salvarme yo. Sobrevivir. La supervivencia es un estado de necesidad, de dependencia. Y el resultado es el conflicto.
4. SIENTE. Sentir no mata. Es incómodo, a nadie le es agradable sentir frustración o culpa o ira o miedo. Pero atravesar ese sentir sin analizarlo ni interpretarlo, acogerlo entendiendo que es información que va a permitir que VEAS la realidad con más detalle, no desde la supervivencia, sino desde el amor hacia ti y hacia los demás, eso te ayudará a apagar el procesado lineal y actuar desde el procesador cuántico.
Desde aquí, desde esta actitud de coherencia que da vivir con nuestro procesador cuántico en on, siempre vamos a llevar nuestro mejor LOOK, nuestra mejor VERSIÓN.
